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La Inteligencia Artificial ya forma parte del día a día de la Generación Z. Para quienes se incorporan ahora al mercado laboral, utilizar herramientas de IA no supone una innovación, sino una forma natural de trabajar. Sin embargo, esta realidad plantea un nuevo desafío para las organizaciones: cómo aprovechar el potencial de la IA sin perder las capacidades humanas que marcarán la diferencia en el futuro. Ese fue el eje central del programa de julio del Foro Recursos Humanos de Capital Radio, impulsado por el Observatorio Generación & Talento de Fundación Máshumano.
Durante el programa participaron Beatriz Sánchez Guitián, directora general de Fundación Máshumano; Ana de Liñán,responsable del área de Empresas; Ana Belén Moreno, Coordinadora de Soluciones Digitales en Enagás S, A. y Enagás Transporte, S.A.U.; Lua Esperanza Delgado, Cultura, D&I y Bienestar en Moeve; Javier Dúctor, Business Technology Partner en MSD y Almudena Domínguez, Gerente de Cultura, Liderazgo y Diversidad en Grupo Santalucía.
La IA ya es una herramienta cotidiana para la Generación Z
Uno de los principales consensos del debate fue que la Generación Z ha incorporado la Inteligencia Artificial a su actividad diaria con total naturalidad. Sin embargo, lejos de utilizarla de forma acrítica, los jóvenes participantes en el foro previo organizado por el Observatorio demostraron ser conscientes de sus limitaciones.
Como explicó Beatriz Sánchez, la IA forma parte de la rutina de esta generación, pero existe una preocupación compartida: es imprescindible verificar la información que proporciona y desarrollar el pensamiento crítico para no depender ciegamente de la tecnología.

Las empresas coinciden: el verdadero valor seguirá estando en las personas
Aunque cada organización afronta la implantación de la IA desde perspectivas distintas, todas compartieron una idea común: la tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés.
Las empresas trabajan simultáneamente en aspectos como la gobernanza y el uso responsable de la IA, la protección de data formación de sus profesionales y la transformación cultural necesaria para integrar estas herramientas de forma ética y eficaz.
Las «human skills» ganan protagonismo
Uno de los mensajes más repetidos durante la tertulia fue que ya no basta con hablar de soft skills. Para los participantes, el concepto adecuado es human skills, aquellas capacidades que difícilmente podrá sustituir una Inteligencia Artificial.
Entre ellas destacaron:
- pensamiento crítico,
- comunicación,
- liderazgo,
- criterio ético,
- curiosidad,
- aprendizaje continuo,
- adaptación al cambio.
Estas competencias serán las que permitan utilizar la IA como un acelerador del talento, y no como un sustituto del criterio profesional.
La Generación Z busca crecer rápido… y con propósito
Otro de los grandes temas del programa fue cómo han cambiado las expectativas del talento joven.
Las empresas coinciden en que la Generación Z quiere:
- aprender desde el primer día,
- participar en proyectos con impacto,
- desarrollarse profesionalmente con rapidez,
- trabajar en organizaciones con propósito,
- mantener un equilibrio entre vida personal y profesional.
Lejos de verlo como un problema, las organizaciones consideran que este cambio obliga a revisar los modelos tradicionales de desarrollo profesional y liderazgo.
El papel del liderazgo cambia
Si la IA automatiza tareas, el liderazgo cobra aún más importancia.
Los participantes defendieron un liderazgo basado en:
- acompañar en lugar de controlar,
- fomentar la curiosidad,
- crear entornos seguros para aprender,
- impulsar el aprendizaje continuo,
- dar ejemplo en el uso responsable de la tecnología.
En definitiva, el líder deja de ser quien transmite únicamente conocimiento para convertirse en quien ayuda a desarrollar criterio.
La ética será una ventaja competitiva
Otro aspecto destacado fue la necesidad de incorporar la reflexión ética al uso de la Inteligencia Artificial.
WorkéticA, un espacio de reflexión sobre la IA en el entorno laboral
Desde Fundación Máshumano se recordó el trabajo desarrollado a través de WorkéticA, un espacio de reflexión sobre los dilemas éticos que plantea la IA en el entorno laboral. La principal conclusión es clara: la decisión final siempre sigue siendo humana y la responsabilidad nunca puede delegarse completamente en un algoritmo.
El debate puso de manifiesto también que el futuro del trabajo no dependerá únicamente de la evolución tecnológica, sino de la capacidad de las organizaciones para combinar innovación y desarrollo humano.
Precisamente con este objetivo, el Observatorio Generación & Talento continúa impulsando espacios de reflexión y aprendizaje entre empresas para compartir experiencias y buenas prácticas en torno a la diversidad generacional y el impacto de la Inteligencia Artificial. (generacciona.org)
El gran desafío, en conclusión, ya no consiste en enseñar a utilizar la IA. Consiste en formar personas capaces de pensar mejor gracias a ella, y no en su lugar.

